Parque Natural de Mondragó: calas vírgenes y naturaleza protegida
A solo 15 minutos en coche de Santanyí Penthouse se esconde uno de los rincones naturales mejor conservados de Mallorca: el Parque Natural de Mondragó. Casi 800 hectáreas protegidas donde los pinares llegan hasta el mar, con calas de arena dorada, humedales, dunas y senderos señalizados. Es el plan ideal para un día en el que quieras combinar playa y naturaleza sin masificación.
Dos calas para todos los gustos
El corazón del parque son sus dos arenales. S'Amarador es el más amplio: arena fina, pinos que dan sombra y aguas tranquilas perfectas para familias. Caló des Burgit, algo más pequeña y escondida, suele estar bastante más tranquila, ideal si buscas un baño más íntimo. Ambas conservan su carácter virgen porque dentro del parque no se permite construir.
Senderos entre pinares y miradores
Mondragó tiene varias rutas a pie cortas y bien señalizadas, aptas para todas las edades. Conectan las calas con los antiguos caminos de payés, zonas de humedal donde observar aves y miradores sobre los acantilados. Lleva calzado cómodo, agua y, si te gusta la fotografía, no te pierdas las vistas desde los puntos altos al atardecer.
Consejos prácticos
Hay aparcamiento de pago a la entrada del parque (llena pronto en temporada alta, así que madruga). Encontrarás un par de chiringuitos junto a S'Amarador, pero es buena idea llevar tu propia agua y algo de picnic si planeas pasar el día. Respeta las dunas y los caminos marcados: es un espacio protegido y parte de su encanto es precisamente que se mantiene casi intacto.
Después de un día en Mondragó, el regreso al pueblo de Santanyí para cenar en la plaza es el broche perfecto a una jornada de mar y naturaleza.